06.05.2020

Qué ver en Estambul

Estambul

La ciudad de Estambul, por su característica de ser el centro del Mundo Antiguo, ha sido siempre un centro de atracción para los viajeros a lo largo de los siglos y sigue siéndolo hoy en día ya que es una ciudad donde convergen las civilizaciones de Oriente y Occidente. Con la vida moderna de hoy se mezclan las muestras de los artes grecorromanos, bizantino y turco-otomano. Estambul es tal vez la ciudad más singular del mundo, ya que está entre dos continentes: Europa y Asia. Es todo un paraíso para los amantes de la historia ya que sabemos que estamos en los escenarios de muchos grandes acontecimientos históricos de la humanidad.



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Transcripción de Vídeo - Qué ver en Estambul

Hola, bienvenidos a un nuevo episodio de Paideia Destinos y Cultura. Nos encanta mostrar la historia cultural del mundo a través de los viajes. Hoy estoy feliz de poder realizar este vídeo porque vamos a hacer un recorrido por mi ciudad favorita en el mundo, Estambul. La mítica Bizancio griega, la gran Constantinopla romana y la hermosa y cosmopolita Estambul otomana.

Soy Juliana Hurtado, acompáñenme.

La ciudad de Estambul, por su característica de ser el centro del Mundo Antiguo, ha sido siempre un centro de atracción para los viajeros a lo largo de los siglos y sigue siéndolo hoy en día ya que es una ciudad donde convergen las civilizaciones de Oriente y Occidente. Con la vida moderna de hoy se mezclan las muestras de los artes grecorromanos, bizantino y turco-otomano. Es la ciudad más poblada de Turquía, más no es su capital. Este honor se lo lleva Ankara. Pero Estambul es la primera ciudad en actividades comerciales, industriales, culturales y turísticas.

Estambul es tal vez la ciudad más singular del mundo, ya que está entre dos continentes: Europa y Asia. Es todo un paraíso para los amantes de la historia ya que sabemos que estamos en los escenarios de muchos grandes acontecimientos históricos de la humanidad.

Lo primero que vamos a hacer es ubicarnos en el mapa porque es necesario distinguir el estrecho del Bósforo y el cuerno dorado, ya que cuando se visita la ciudad y se pasa por puentes rara vez se cruza hacia el continente asiático y esto puede confundir a los viajeros.

Entonces, tenemos el estrecho del Bósforo que como vemos en la imagen, es el estrecho de agua que separa la parte europea de la parte asiática de Estambul y conecta en una longitud de 30 kilómetros al Mar Negro con el Mar de Mármara. Ambas orillas están pobladas y hacen parte del casco urbano de Estambul. Por otro lado, tenemos al cuerno de oro, es un estuario que desemboca en el Bósforo y que divide parte de la zona europea de Estambul. Es la que los viajeros cruzan varias veces al día a través de grandes puentes para ir del centro histórico o ciudad vieja al barrio Gálata o Beyoglu.

El centro histórico de Estambul forma un conjunto con las riberas del Bósforo y el cuerno de Oro. Es un lugar increíble en el que se encuentra la armonía de la naturaleza, las obras de arte, los vestigios del pasado y el latido de la vida cotidiana.

En Estambul es necesario quedarse varios días sí o sí. Y además cada vez que se regresa se puede ver algo nuevo y deslumbrante. Si usted tiene la desdicha de poder estar sólo uno o dos días, le sugiero concentrarse en el centro histórico.

Si situación geográfica la hizo el centro del Mundo Antiguo. Desde su fundación como poblado griego llamado Bizancio se desarrolló como centro de comercio. Fue refundada por Constantino el Grande en 330 y renombrada Nueva Roma también llamada Constantinopla, convirtiéndose en el centro de la cultura clásica del imperio romano que sobreviviría mil años más que la Antigua Roma en Italia.

Cerca de 120 emperadores romanos reinaron en esta ciudad, y tras ellos, los sultanes otomanos. Constantinopla y lo que quedaba del imperio romano de oriente cae el 29 de mayo de 1453 a manos del sultán otomano Mehmet II, llamado gracias a su increíble gesta, el conquistador. La caída de Constantinopla es uno de estos puntos bisagra o puntos de inflexión en la historia ya que se considera por algunos historiadores como el fin de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna. Recomiendo mucho la miniserie de Netflix "Otomano" centrada en la obsesión de Mehmet por la toma de una ciudad que se suponía era imposible de tomar, la resistencia a muerte de los romanos por conservar no sólo la más grande de las ciudades sino los restos de un imperio. No, Netflix no patrocina este video. Otra narración espectacular de la Caída de Constantinopla la hace Stefan Zweig en su libro "Momentos estelares de la Humanidad".

A medida que crecía la ciudad, las murallas fueron reconstruyéndose y ampliándose, una y otra vez, hacia el Oeste. De esta manera la ciudad se ensanchó cuatro veces. La actual muralla romana, que data del siglo V, protege la ciudad antigua fundada sobre siete colinas, como la Roma de los césares. Las mezquitas imperiales construidas durante el período otomano se alzan sobre estas colinas, coronando la ciudad. Al otro lado del Cuerno de Oro, frente a la ciudad antigua, se encuentra el barrio de Gálata, que se desarrolló como una colonia comercial latina o europea. Los barrios existentes en el Bósforo y la costa asiática se desarrollaron más tarde, durante el último período otomano.

En el barrio de Pera, las embajadas extranjeras antiguamente y hoy los consulados, exhiben las características de la arquitectura europea. En esta zona abundan grandes hoteles, oficinas comerciales, grandes almacenes, inmuebles y edificios que dan el aspecto de una ciudad moderna. Este barrio, que es realmente un distrito se le conoce ahora como Beyoglu y ocupa casi todo el norte del cuerno de oro. Este es el lugar perfecto para visitar las galerías de arte como la Galería Municipal de Arte de Beyoglu con interesantes exposiciones durante todo el año. Muy cerca también se verá el edificio de Galerist que además de ser una de las galerías más importantes tiene en su octavo piso un restaurante con una impactante vista de la ciudad en 360 grados.

En Beyoglu también destacamos el "museo de la inocencia" de Orhan Pamuk, el escritor turco más famoso y premio nobel de literatura en 2006. Este museo es todo un homenaje al amor y a la libertad.

Y por supuesto está también la importante calle peatonal más famosa de Estambul, por la cual también circula el tranvía. La calle Istiklal es bulliciosa, repleta de gente siempre (sobre todo en las noches) en donde encontramos tiendas de marcas europeas, restaurantes, cafeterías y músicos callejeros, todo con un ambiente fantástico. Esta calle nace en la plaza Taksim donde se encuentra el monumento a la República, con la estatua, bajo una especie de arco de triunfo otomano, de Mustafá Kemal Atatürk, padre de los turcos y fundador de la República de Turquía. Les prometo que si este vídeo llega a los mil likes, haremos uno sobre la historia de Turquía hasta la formación de la república de bajo la figura de Atatürk. Por ahora, nos quedamos con que esta plaza es el mejor sitio de encuentro dentro de la maremonda de gente, incluso es el sitio de concentración para manifestaciones como las de 2013 contra el gobierno turco y que duraron tres semanas.

Bueno, y desde Beyoglu vamos de camino hacia cruzar uno de los cuatro puentes del cuerno de oro, para llegar al casco antiguo o Ciudad Vieja. Y como abrebocas a todo lo que nos encontraremos está el acueducto de Valente, un acueducto romano terminado en 368 por el emperador romano Valente y utilizado para transportar el agua desde el bosque de Belgrado hasta Constantinopla.

Ya entrados en el casco antiguo, iniciaremos nuestro recorrido en el antiguo Hipódromo, hoy plaza de sultanahmet donde encontraremos varios puntos de interés. El hipódromo fue construido hacia finales del siglo II. Según algunos cronistas tenía capacidad para 30 mil personas, según otros para 60 mil. El espectáculo eran las carreras de caballos llamados "cisios", carros muy pequeños y manejables, tirados por dos o cuatro caballos también conocidas como cuádrigas. También se podían disfrutar de festejos, deportes y lidias con fieras. En el ala oriental estaba situado el palco del emperador, en cuyo techo se hallaban cuatro estatuas de caballos de bronce, que hoy están en la plaza de San Marcos, en Venecia. Del antiguo hipódromo han sobrevivido hasta nuestros días sólo tres monumentos: Un obelisco traído de Egipto, la columna Serpentina y la Columna de cantería.

El Obelisco egipcio fue colocado delante del templo de Karnak en Luxor por el faraón Tutmosis III. Por cierto, también tenemos un video en este canal sobre los templos de Karnak y Luxor, para que después de este vaya a verlo. Este obelisco es el monumento más antiguo de Estambul y siempre se ha creído "mágico". Se levanta sobre una base de período romano adornado con relieves representando al emperador con su familia y algunos miembros de la nobleza presenciando las carreras desde el palco imperial. El obelisco junto con la base tiene 25.6 metros de altura.

Dentro de lo que se conoce como la espina del hipódromo, un poco más al sur del obelisco egipcio está la Columna de Cantería, también en forma de obelisco, hecho de piedras toscamente labradas. No se sabe la fecha exacta de su construcción, por lo tanto se conoce bajo el nombre del emperador Constantino Porfirogeneta quien mandó a restaurarla en el siglo X. Las placas de bronce con inscripciones de oro que en su época cubrían la columna, fueron saqueadas durante la cuarta cruzada.

También nos encontramos la Columna Serpentina compuesta por tres serpientes enroscadas entre sí, cuyas cabezas constituían el trípode sobre el que se sostenía una caldera de oro que no ha sobrevivido hasta nuestros días. 31 ciudades griegas, después de vencer a los persas en el siglo V a. C juntaron los botines de bronce y fundieron esta maravillosa columna que mide 8 metros. En un principio fue colocada en el templo de Apolo en Delfos, luego el emperador Constantino la hizo traer y colocar en el centro del Hipódromo hacia el año 324. Hasta el año 1700 las figuras de las serpientes conservaron sus cabezas, que más tarde desaparecieron. El fragmento de una de ellas, descubierto posteriormente se exhibe en el Museo Arqueológico de Estambul.

Chillando un poco con el entorno, vemos la Fuente Alemana, que tiene forma octagonal con una cúpula. Fue el regalo del emperador alemán Guillermo II al sultán turo y a la ciudad de Estambul. Fue construida en Alemania y montada en su lugar en el año 1898. Y aunque es bella, como que no cuadra mucho con el entorno, digo yo.

En el lado occidental del hipódromo o plaza de Sultanahmet está instalado el precioso museo de arte islámico, en el palacio de Ibrahim Pashá. Los que vieron la eterna serie de El Sultán, se acordarán de Ibrahim Pashá, amigo inseparable y gran visir de Solimán el Magnífico, al que Solimán luego mata en un acto de paranoia. Perdón por el spoiler. Pero bueno, ese mismo Ibrahim Pachá. Este palacio privado es el único, a excepción de los palacios de los sultanes que se ha conservado hasta nuestros días. Aquí se encuentran ejemplos magníficos de las famosas alfombras turcas desde el siglo XIII, estuches, cobres, ropas, azulejos y una gran variedad de piezas hermosas de arte islámico y turco.

Frente a este museo, al otro lado del hipódromo encontramos uno de los íconos de Estambul. La mezquita de sultanahmet mejor conocida turísticamente como la Mezquita Azul. Tiene seis minaretes lo que la hace una mezquita muy importante en el mundo musulmán, terminada en el año de 1616 y originalmente era un complejo que tenía un mercado cubierto, un baño turco, un comedor, un hospital, un parador, varias escuelas y por supuesto la tumba del Sultan Ahmet I. Para entrar en la mezquita las mujeres deben cubrir su cabeza (poner foto mía), ir con los brazos cubiertos y gentilmente obligan a usar faldones que te dan en la fila de ingreso. Porque sí, hay que hacer una fila muy larga ya que es visitada por millones de turistas cada año. Yo les recomiendo ir temprano en la mañana o al final de la tarde. En su interior se observa que está adornada ricamente por azulejos y vidrieras de colores, las altas cúpulas están sostenidas por gruesas columnas y las paredes laterales y las de la entrada principal están adornadas con más de 20 mil azulejos de Iznik, antigua Nicea. Por encima de los azulejos hay adornos pintados. El color en que estaban pintados en un principio no era el azul. Este color, que predomina actualmente en el interior y que ha dado su nombre a esta mezquita, ha sido empleado en las restauraciones efectuadas después de su construcción.

Justo detrás de la Mezquita Azul hay una joya oculta de Estambul. Oculta no porque esté escondida sino porque pocos turistas la visitan. Se trata del Museo de los Mosaicos. Ubicado en un bazar construido sobre los restos del antiguo palacio datado del período entre el sibo IV y VI y cuyos mosaicos se pueden ver en su lugar original. Se sabe que estos mosaicos descubiertos en 1930 formaban parte del pavimento de una gran sala del palacio. Estas tablas de mosaicos son verdaderas obras de arte, que representan escenas de caza y vida cotidiana. La cabeza de Medusa y las escenas de caza de tigre dos de los más impresionantes. Los mosaicos realizados al mejor estilo de la Escuela de Antioquía de la época romana son obras de gran realismo. Además de los mosaicos del palacio, también se exhiben mosaicos descubiertos en otras partes de la ciudad incrustados en cuadros de hormigón.

Y saliendo del museo de los mosaicos, nos dirigimos a la joya de la corona de Estambul y tal vez uno de los dos monumentos símbolos de esta ciudad. Santa Sofía, considerada la octava maravilla del mundo, una obra maestra de primera categoría en la historia del arte y de la arquitectura. Su verdadero nombre es "hagia Sofía" o "Divina Sabiduría" haciendo alusión al templo pagano sobre el cual fueron construidas tres basílicas sucesivamente conservando el mismo nombre. La tercera basílica y que es la que vemos actualmente fue mandada a construir por Justiniano de tal magnificencia que no tuviera igual "desde los tiempos de Adán, ni en el pasado ni en el futuro". Así sobre las ruinas de la antigua iglesia se empezó a construir otra nueva y de mayor tamaño, que sería la basílica más grande del mundo cristiano. La técnica de construcción de cúpulas se ha había comprobado varias veces, pero un inmenso espacio rectangular que se cubriera con una sola cúpula central, no se había pensado ni intentado antes. Este atrevido proyecto iba a realizarse por primera vez en la construcción de Santa Sofía por los arquitectos Artemio de Tralles e Isidoro de Mileto.

La magnificencia de este lugar nos la transmite el propio Justitiano que al entrar no pudo más que exclamar: "Salomón, te he superado".

Santa Sofía tuvo función de iglesia cristiana durante un período de 916 años a partir del momento de su construcción, y a continuación se convirtió en mezquita cuando los otomanos tomaron la ciudad y lo fue durante 477 años más. En 1931 fue convertida en museo por Atatürk.

Su interior es una explosión artística representada en un conjunto de mosaicos de las figuras clave de la ortodoxia cristiana que han sobrevivido a pesar de la crisis iconoclasta del siglo VII y luego a su papel de mezquita. En la planta baja podemos ver más claramente las características de mezquita incluso los grandes discos adicionados que son una muestra preciosa de la caligrafía árabe. Los minaretes del exterior también nos hablan de su papel como templo musulmán. Pero es en la planta superior en donde nos encontramos estos frescos cristianos sumamente impresionantes.

Tenemos este mosaico en donde vemos a la Virgen María o Teotokos con el niño Jesús, el emperador Comneno II con una bolsa de dinero que representa las donaciones que ha hecho a la ciudad y la emperatriz Irene con un pergamino en su mano.

En este otro mosaico podemos ver al Cristo Pantocrátor entre el emperador Constantino IX y la emperatriz Zoe.

Y en este a Cristo Pantocrátor entre la Vírgen María y San Juan Bautista. Este panel cuya parte inferior se halla desmoronada, posee el más alto nivel artístico en su género. Las figuras se muestran en toda su belleza ya que a lo largo del día están iluminadas pro una continua y abundante luz natural. La imagen del Pantocrátor sostiene la Sagrada Biblia con la mano izquierda y con la mano derecha imparte la bendición.

Y así nos podríamos quedar todo el día observando los pequeños y grandes tesoros de Santa Sofía, es que es impresionante, una mezcla de estilo musulmán y cristiano. No sabemos cuánto va a durar esta maravilla, corran a verla en cuanto puedan porque dicen que está en peligro. Sus columnas y arcos están torcidos y vive en permanente estado de restauración. Ojalá nos dure mil años más porque ¿Cuantos templos en el mundo pueden presumir de ser milenarios y sobrevivir a la caída de 4 imperios y a la fuerza de decenas de terremotos?

Otro sitio que no se suele incluir mucho en los toures cortos por Estambul es la Cisterna-basílica. La mayor y más espléndida de Estambul. Este lugar subterráneo tiene techo de ladrillos con bóvedas cruzadas, sostenido por todo un bosque de columnas. Esta bellísima obra fue realizada en el siglo VI durante la época de Justiniano para asegurar el suministro de agua al complejo del palacio imperial. Tiene 336 columnas. Se distribuía el agua por medio de varios conductos instalados a distintos niveles de agua que son aún visibles sobre las columnas. Unos de los atractivos de este lugar son dos cabezas de medusa al revés y que sirven de base a dos columnas.

Después de la toma de Constantinopla, los otomanos trasladaron su capital a la ciudad conquistada y la llamaron Estambul. A partir de ahí el imperio otomano no hace más que expandirse e incrementar su poder. Y el centro de ese poder estaba en el palacio residencia del sultán. El palacio Topkapi, el más antiguo y más vasto que ha sobrevivido hasta nuestros días. Atatürk lo convirtió en museo en 1924. Está situado en la acrópolis, donde fue fundada la ciudad antigua de Bizancio y desde donde se domina el Cuerno de Oro, el Bósforo y el Mar de Mármara. Comprende un extenso terreno de 700 mil metros cuadrados, propiedad privada de los sultanes otomanos, rodeado con murallas de 5 kilómetros de largo. Es un palacio al estilo clásico turco, con una serie de patios sucesivos, destinados a diversos usos y rodeados de edificios funcionales. Hay que tomarse el tiempo para recorrerlo, admirarlo, imaginar la vida allí dentro y visitar los salones museo con objetos valiosos, cotidianos y armas. Así como también se pueden visitar las cocinas y el harén.

Después de visitar varios países musulmanes puedo decir, sin lugar a dudas, que para mi, la más bonita de todas es la Mezquita de Solimán el Magnífico. Es una mezquita que adorna la silueta de la ciudad con su serie de cúpulas y minaretes. Y aunque en el 2016 inauguraron otra más grande, la de Solimán es sin duda la más majestuosa digna de su sultán. La belleza de su interior y su exterior, la gracia y armonía de sus proporciones, son las características de esta célebre obra maestra de la arquitectura turca, demostrando por qué el siglo XVI, la época de Solimán fue la de más desarrollo y auge para el Imperio Otomano. El gran arquitecto Sinán, un verdadero genio del mundo de la arquitectura, realizó la construcción de la mezquita y el vasto complejo que la rodea, entre los años 1550 y 1557. El iniciador y fundador de la época clásica de la arquitectura turca demostró en esta obra la perfección de su arte. Todos los componentes arquitectónicos del interior guardan buena armonía entre sí, y la construcción goza también de un equilibrio estático que se puede llamar perfecto. Los terremotos que sufrió la ciudad a lo largo de los siglos no han causado ni una sola grieta en el edificio. Su interior es sencillo pero hermoso, tiene una acústica perfecta, equilibrio perfecto de luces y aire fresco y las paredes están decoradas con inscripciones de el Corán que constituyen bellísimos ejemplos de caligrafía. En el patio que se encuentra detrás de la mezquita se hallan las grandes tumbas del sultán Solimán y su esposa favorita Hurrem o Roxelana como se le conoce en el mundo latino.

Ya sea que a usted le gusten las compras o no, no puede dejar de ir al Gran Bazar de Estambul. El mercado cubierto más extenso y antiguo del mundo en la ciudad vieja. También se lleva su tiempo recorrerlo y es preciso tener buen sentido de la orientación. Es un laberinto gigante con sus 60 calles internas y más de 4 mil tiendas. El Gran Bazar parece una ciudad dentro de la ciudad. Antiguamente, cada calle del bazar abarcaba las tiendas de los especialistas de una cierta artesanía, formando lonjas donde reinaba un gran respeto por las costumbres morales de la vida comercial. Encontramos toda clase de telas, joyas, armas, antigüedades, chucherías, souvenirs e imitaciones de todo tipo y de gran calidad (porque son mejores imitadores que los chinos). Para comprar aquí hay que hacer todo un curso de regateo y las mujeres generalmente son aduladas hasta que terminan comprando.

El bazar de las especias es de proporciones mucho más modestas comparado con el Gran Bazar. Llamado antiguamente Bazar egipcio porque Estambul marcaba el final de la ruta de la seda siendo el centro de distribución para toda Europa. Este es el lugar perfecto para comprar comestibles como dulces, especias, frutos secos y quesos.

Y si aún queda tiempo, espero que sí, puede visitar también, La Basílica de San Salvador de Chora del siglo V cuyos frescos en su interior marcan la cima de lo que se llama el renacimiento de Arte Bizantino, y es sinceramente la iglesia cristiana más bonita que he visto en mi vida.

También puede subir a la Torre Gálata construida en el siglo XIV como torre de acecho y desde lo alto se puede tener una vista magnífica de la ciudad.

Una ñapita al viaje también puede ser visitar el Palacio de Dolmabace, construido como una amalgama de estilos europeos entre los años 1843 a 1856. Una vez construido, el sultán abandonó Topkapi y se trasladó a este palacio. Y aunque es precioso, es un típico palacio europeo. Sin embargo es interesante descubrir la historia moderna de Turquía dentro de sus habitaciones. En una de ella murió Mustafá Kemal Atatürk en 1938.

No pierda la oportunidad tampoco de dar un paseo por el Bósforo zigzagueando entre ciertos puntos de las dos riberas hacia el Mar Negro. A la derecha la costa asiática y a la izquierda la europea. A lo largo del recorrido se van viendo las residencias lujosas, de estilo otomano y moderno. En este paseo también es visible la fortaleza Rumeli Hisari, situada en una colina del lado europeo y construida por Mehmet II para asediar la ciudad. De las tres veces que he ido a Estambul no he podido visitarla pero ya prometí que iré la próxima vez a rendirle un homenaje a Mehmet El conquistador. Este paseo en barco por el Bósforo es una delicia (incluso en otoño cuando ya hace frío).

Programe una experiencia cultural que no lo dejará indiferente: reserve unas horas para ir al baño turco o Hamman. Consiste en un baño a vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Viene una persona y se encarga de realizarle todo el ritual en espacios bien separados de hombres y mujeres. El hammán ha sido muy importante en las comunidades de oriente medio porque ha constituido un punto de encuentro y cohesión social. Además los elementos arquitectónicos son bien bonitos porque generalmente son recintos de mármol.

Y por último, no olvide relajarse en alguna de las cafeterías callejeras, tómese un café turco y piense que está en una de las ciudades más esplendorosas del mundo. No dude viajar de nuevo a Estambul si ya fue alguna vez, estoy segura que cada vez le gustará más y encontrará tesoros nuevos.

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La ciudad de Estambul, por su característica de ser el centro del Mundo Antiguo, ha sido siempre un centro de atracción para los viajeros a lo largo de los siglos y sigue siéndolo hoy en día ya que es una ciudad donde convergen las civilizaciones de Oriente y Occidente.
En este episodio daremos un recorrido por algunos de los lugares más sagrados para las principales religiones del mundo, donde sus creyentes pueden congregarse y experimentar la espiritualidad.
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