06.04.2020

Mompox, detenido en el tiempo

Jordania

La isla de Mompox fundada en 1540 durante la conquista española, era el lugar por donde los europeos sacaban el oro y la plata hacia el antiguo continente. Fue una de las ciudades más prosperas e importantes durante el virreinato de la Nueva Granada, pero poco a poco se fue quedando suspendida en el tiempo, tras perder la navegabilidad sobre el río Magdalena en segunda mitad del siglo XIX.

El estancamiento económico de Mompox, durante el siglo XIX y buena parte del XX, tuvo como consecuencia inesperada la conservación de gran parte de su trazado urbano y de la arquitectura del periodo colonial. El centro histórico de Mompox fue declarado como Monumento Nacional en 1959, e inscrito por la Unesco, en 1995, en la Lista de Patrimonio Mundial.



Suscríbase a nuestro canal de Youtube haciendo clic aquí.


Transcripción de Video - Mompox, detenido en el tiempo

Bienvenidos nuevamente a otro episodio del videoblog de Paideia Destinos y Cultura. Aquí les mostramos lugares fascinantes del mundo y sus historias.

Hoy viajaremos a uno de los 17 pueblos Patrimonio que tiene Colombia. Mompox, un pueblo detenido en el tiempo.

Soy Juliana Hurtado, acompáñenme.

Por Mompox, no se pasa, a este pueblo Patrimonio se llega, pues no está en camino a ninguna parte. La existencia de esta población es solo entendible a partir de su relación con el río Magdalena y su protagónico papel como principal ruta de penetración al territorio del Nuevo Reino de Granada.

Cuando Santa Fe se consolida como la principal ciudad del Nuevo Reino se hace necesario establecer puertos fluviales que aseguren el flujo de los bienes.

Aquí es donde aparece en el mapa Santa Cruz de Mompox, fundada hacia 1540 siendo una de las poblaciones más antiguas de Colombia. Está situada en la isla Margarita, que con sus 2.930 kilómetros cuadrados es la mayor del país. Se accede al pueblo por vía fluvial a través de un brazo del río llamado brazo Mompox, la principal ruta empleada a lo largo del periodo colonial.

En los primeros asentamientos establecidos por los españoles en América, las trazas urbanas estuvieron definidas más por las condiciones geográficas que por las teorías normativas y Mompox es un buen ejemplo de esto. Aunque se organizó alrededor de una plaza rectangular, fue la orilla del río el que definió el desarrollo de la ciudad.

El terreno de la isla no es muy apto para ser cultivado así que los habitantes encontraron una fuente de ingresos en los negocios de transporte y pesca. Hasta el siglo XIX los momposinos fueron reconocidos remeros o “bogas” en las canoas y bongos que sucarban el río, llevando y trayendo mercancías.

Aún es posible alquilar una chalupa, la versión contemporánea de los antiguos champanes, pero con motor fuera de borda, para tomar el río Magdalena, que a pesar de todos los desmanes que ha sufrido, aún mantiene su dignidad y porte intactos, para llegar por esta vía fluvial a Santa Cruz de Mompox.

La chalupa puede atracar justo al lado del antiguo mercado, un edificio que se encuentra situado sobre la plaza de la Concepción, que como muchas otras plazas fundacionales era el lugar en donde se realizaban múltiples eventos, incluido el mercado. En la segunda mitad del siglo XX, se empezaron a construir edificaciones para albergar esta actividad comercial, y Mompox no fue una excepción. Como sucedió en otras poblaciones ribereñas, como Honda (Tolima) o Lorica (Córdoba), estos edificios se levantaron en las inmediaciones o incluso frente al río, para terminar convirtiéndose en la puerta de salida y llegada de viajeros y mercancías.

Y como toda población próxima a un río tiene el riesgo de sufrir las crecientes e inundaciones. Para defenderse, se construyó la Albarrada, un muro de piedra que evita que el agua del Magdalena invada la población, un intento por lo general infructuoso pero que define y nombra la principal vía de la ciudad que corre paralela al río.

A lo largo de la albarrada se levantan algunas importantes construcciones religiosas, como las iglesias de la Concepción y Santa Bárbara, y la iglesia y convento de San Francisco.

La iglesia de la Concepción está ubicada en la plaza fundacional o de la Concepción, que antiguamente se abría hacia el río Magdalena, pero cuyo espacio fue delimitado a comienzos del siglo XX con la construcción del edificio para el mercado público.

Frente a esta plazoleta se levanta la singular iglesia de Santa Bárbara, erigida por los momposinos para honrar la memoria de su Patrona.

La orden de San Francisco llegó a Mompox en la segunda mitad del siglo XVI, y levantó allí su primera iglesia y convento. El interior de la iglesia se organiza alrededor de una nave central y dos laterales, limitadas entre sí por pies derechos de madera. En la fachada se destaca el libre uso de elementos ornamentales clásicos, así como la torre octogonal, con su reloj y campanario.

Además de algunas de las principales construcciones religiosas, a lo largo de la albarrada se organizaron varias de las edificaciones civiles más representativas, como los Portales de la Marquesa, que pertenecieron, en efecto, a los marqueses de Torrehoyos y Santa Coa, beneficiarios de uno de los mejores momentos económicos de Mompox.

Otra de las edificaciones que merecen destacarse es el denominado fuerte de San Anselmo, en las inmediaciones del parque de Santander, un edificio que cuenta con contrafuertes en la fachada, al parecer incorporados con fines bélicos, para así mejorar su capacidad para defender la ciudad durante la retoma de los españoles, liderada en 1815 por Ignacio de la Ruz.

Paralela a la calle de la Albarrada, y definiendo en la parte posterior las manzanas que dan contra esta, se conformó la llamada calle Real del Medio, que atraviesa toda la población y que posee un uso principalmente doméstico. Dentro de las viviendas notables se encuentra la que fuera la casa de Pedro Martínez de Pinillos, conocida como casa del Te Deum, por la cita en latín que hizo poner en su portada, donde en la actualidad funciona un hotel; la Casa de la Cultura, que fuera de Pantaleón Germán de Ribón y es sede de la Academia de Historia; y el Museo de Arte Religioso, que perteneció a Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres.

Vale la pena conocer la iglesia de San Agustín y su antiguo claustro, donde funciona la Escuela Taller de Mompox, una entidad encargada de la capacitación de jóvenes en oficios tradicionales. Los estudiantes que se forman en los diversos talleres aprenden las técnicas tradicionales constructivas, recuperan la cocina tradicional o elaboran joyas con la técnica de la filigrana, y así logran mantener vivos los oficios de sus antepasados.

No es este el único claustro que aún se mantiene en pie y en uso en Mompox, otro de ellos es el que pertenece a la iglesia de San Juan de Dios, donde funciona, desde el siglo XVI, el hospital del mismo nombre, y que es probablemente uno de los más antiguos de América. Los hermanos de San Juan de Dios se dedicaron a fundar hospitales, primero en España y luego en América. En 1598 fundaron en Cartagena de Indias el primer hospital, en territorio de la Nueva Granada, y lo propio hicieron en Mompox.

Otro de los claustros que merece ser visitado es el que perteneció a la iglesia de San Carlos, templo levantado por la Compañía de Jesús y que en la actualidad sirve de sede de la Alcaldía Municipal, ubicado frente a la plaza de la Libertad.

El límite del centro histórico de Mompox está definido en el extremo opuesto de la albarrada, por la calle de Atrás, donde además del cementerio se debe visitar el Colegio Pinillos y la iglesia de Santo Domingo.

Para entender la importancia del Colegio Pinillos hay que recordar que hasta mediados del siglo XVIII la educación era un privilegio de los momposinos de mayores recursos económicos, quienes tenían que viajar a las instituciones educativas de Santafé. Para evitar que esta situación continuara, el rico comerciante español Pedro Martínez de Pinillos, con la asesoría de Eloy Valenzuela, discípulo de José Celestino Mutis, fundan este colegio-universidad. Se considera la primera universidad fundada en el Caribe colombiano, y empieza a funcionar desde 1809.

Vecina al Colegio Pinillos se levanta la iglesia de Santo Domingo. La actividad misionera de los frailes pertenecientes a esta orden de predicadores, creada por Santo Domingo de Guzmán, fue muy activa durante el proceso de conquista de América, a donde llegaron entre 1510 y 1512. Su trabajo misional se extendió a las Antillas, México y Centroamérica, y en la Nueva Granada acompañaron, entre otras, las expediciones de Pedro de Heredia y Gonzalo Jiménez de Quesada. Fueron los padres dominicos quienes fundaron en la isla de Santo Domingo la primera universidad americana, en 1538, a la que siguieron la de las ciudades de Lima, Santa Fe de Bogotá, Santiago de Chile, Quito, La Habana y Guatemala.

Con el fin de prohibir, por razones sanitarias, los enterramientos dentro de las iglesias, el rey de España Carlos III ordenó construir cementerios ubicados en las afueras de las poblaciones. Pero al parecer, el cementerio de Mompox solo se construyó después de la Independencia. Se organiza en torno a un eje central, que remata desde su ingreso en la capilla, cuya construcción se remonta a la segunda mitad del siglo XIX.

El cementerio de Mompox es uno de los lugares más queridos por los habitantes de esta población, que se encargan de su perfecto mantenimiento y cuidado.

Para el viajero es necesario saber que la arquitectura construida en Mompox durante el periodo colonial se caracteriza por el uso repetitivo de elementos, como las portadas que enmarcan las puertas de acceso, las repisas y las rejas de hierro que sostienen y protegen las ventanas, los balcones con bolillos de madera protegidos por tejadillos o las cubiertas inclinadas.

Las rejas de hierro que protegen las ventanas son otros de los elementos ornamentales más destacados de la arquitectura momposina. Ser un puerto fluvial y no marítimo, como Cartagena, donde el salitre corroe el hierro, permitió que estos trabajos se preservaran, y se constituyeran en unos de los más importantes del país.

La tradicional Semana Santa de Mompox se remonta al siglo XVII, y sus preparativos se inician al comenzar cada año, aunque formalmente el evento empieza el Miércoles Santo, con la Serenata de Difuntos, cuando a las seis de la tarde los momposinos se reúnen en el cementerio, iluminado de modo especial para esta ocasión. Los familiares se sientan frente a las tumbas de sus seres queridos y los acompañan a lo largo de la noche. Se interpreta música fúnebre para la ocasión, y hacia las diez de la noche los nazarenos inician la procesión, meciendo sobre sus hombros las imágenes sagradas, de un lado a otro y hacia delante y atrás.

El Jueves Santo en la noche, madrugada del viernes, se celebra la procesión del Desprendimiento, o del “paso robado”. Al parecer esta tradición se inició por una disputa entre las comunidades religiosas de los franciscanos y agustinos, que no llegaron a un acuerdo sobre quién debería transportar uno de los “pasos”. Los franciscanos lo llevaron inicialmente a su iglesia, a donde fueron furibundos los agustinos a medianoche y “se robaron el paso”. Los franciscanos y sus fieles acudieron luego a la iglesia de San Agustín, para tratar de recuperarlo, y cuando la lucha parecía inevitable, los dominicos entraron a dirimir el conflicto, y acordaron desde entonces llevar el paso entre todos; así se reconciliaron, y celebraron luego una misa de acción de gracias, la cual tradicionalmente se celebra en la mañana del Viernes Santo, en la iglesia de Santo Domingo.

El Viernes Santo en la mañana se realizan oficios religiosos y se adorna un monumento en la iglesia de San Agustín. A las cuatro de la tarde se desarrolla el sermón de las siete palabras y se baja del calvario a Jesús –escenificado en imágenes–, en manos de los nazarenos, para acomodarlo en el sepulcro. A las seis de la tarde la procesión del Viacrucis, bajo marchas fúnebres, parte de la iglesia de San Agustín, por la calle Real del Medio, hacia el templo de San Francisco, en un recorrido que tarda seis horas y hace una breve estación en la iglesia de San Juan de Dios.

El Sábado Santo, a las ocho de la noche, en la iglesia de San Francisco se le da una serenata al Santo Sepulcro, y a las cuatro de la madrugada se realiza la procesión del Resucitado con la Virgen María. Por último, el domingo, a las ocho de la mañana, se realiza la procesión de Minerva, que sale de la iglesia de Santa Bárbara, y después de hacer un recorrido por las calles de Mompox, retorna a su punto de partida.

Cualquier descripción de la Semana Santa en Mompox difícilmente puede transmitir el fervor de sus participantes, el colorido de las alfombras de flores sobre las que pasan las procesiones o la música que las acompaña.

La filigrana es el oficio que ha llevado el nombre de Mompox a diversos lugares del mundo, y no es un oficio que resulte por casualidad. Por su posición geográfica, Mompox se convirtió en el paso obligado de todo el Reino de la Nueva Granada, donde llegaban los productos agrícolas del valle del Sinú y el oro extraído de las minas de la provincia de Antioquia. Este oro empezó a ser trabajado por los momposinos desde la Colonia, en una labor que no resulta fácil. Fundir y trabajar este material en una paila de cobre, bajo un fuego intenso, sin brisa en las inclementes condiciones climáticas de Mompox, es una prueba difícil de superar, que las delicadas piezas no dejan en evidencia, las cuales con delgados hilos definen las figuras de peces, mariposas o ranas.

Otro de los oficios tradicionales de Mompox es la forja, cuyos trabajos pueden apreciarse en las obras de rejería de las ventanas.

En Santa Cruz de Mompox, como lo afirma el arquitecto Álvaro Castro Abuabara, Director de la Escuela Taller, “solo hay un tiempo y un modo de hacer las cosas, porque las técnicas constructivas tradicionales desarrollaron su propia genética para transmitirse de generación en generación sin cambios importantes”. En efecto, los maestros momposinos de albañilería conservan sus conocimientos y aseguran el mantenimiento de las edificaciones de la población. Pero este no es el único oficio que se mantiene, otro de ellos es el de la alfarería, que corría el riesgo de desaparecer y que ahora se imparte en la Escuela Taller.

Cada año, Mompox celebra el Festival de Jazz en el que se llevan a cabo presentaciones musicales gratuitas en las plazas, iglesias y calles de la ciudad, graffiti jazz, grupos folclóricos y también actos académicos en torno a este ritmo musical.

La cocina tradicional momposina es una de las más ricas del país, y es producto de la convivencia de diversas etnias, que con sus costumbres han logrado una sorprendente amalgama de platos. Uno de los ingredientes que no puede faltar es el maíz, que se emplea en bollos, arepas y arepuelas, y que se toma en chicha, peto o mazamorra de maíz quebrado. Otro de los ingredientes básicos es la yuca, que se emplea en la torta de casabe o para las carimañolas, los cuales son pasteles rellenos con queso, carne, huevo o pescado, y que constituyen el acompañante para el pescado frito. Pescados como la dorada, el bagre o el bocachico también se pueden acompañar con el arroz de pajarito, guisado con plátano maduro o pintón, el cual se corta en cuadritos muy finos, que se fríen antes de echarle el arroz. Para el calor se recomienda probar el agua de azahares, una chicha de arroz aromatizada con los azahares del naranjo agrio. No puede dejar de probar el queso de capa, las butifarras, los caballitos o el cocorrón, un dulce hecho de plátano verde frito y de panela, o de harina, coco y azúcar.

Bueno y a pregunta del millón es cómo llegar a Mompox.

Hay varias posibilidades, y cada una dependerá de sus recursos económicos o el tiempo del que dispone para hacerlo.

Nosotros salimos desde Valledupar directo a Mompox por carretera con unas 3 horas y media de camino.

Si se viaja por tierra desde Cartagena, se llega a El Banco, donde se toma el ferry hacia Bodega, y a partir de allí se accede a Mompox.

También desde Cartagena existe la opción de tomar un ferry chárter por el río Magdalena con almuerzo incluido y que dura unas 4 horas aproximadamente.

Este año, la aerolínea easyfly anunció que iniciará tres vuelos semanales desde Cartagena hacia Mompox.

Para el hospedaje les recomiendo el Hostal doña Manuela, un hotel temático, histórico y cultural de cinco estrellas ubicado en una edificación del siglo XVII, llamada también la Casa del Te Deum.

Y para saborear la riqueza de la gastronomía momposina nada mejor que hacer una parada en el restaurante Ambrosía.

Mompox es un pueblo maravilloso, tranquilo, caluroso. Sus habitantes lo llaman la Tierra de Dios y no es para menos. Su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es uno de nuestros Pueblos Patrimonio que desde Paideia no hemos propuesto dar a conocer.

Si quieren hacer una visita cultural en privado o en grupo a Mompox, pueden dejarme sus datos en los comentarios o enviarnos un correo a info@culturalpaideia.com

Los invito a conocer nuestra agenda y viajes culturales por Colombia y el mundo en nuestra página web. Soy Juliana Hurtado, hasta la próxima.

No se pierda la programación de nuestros viajes culturales en nuestra página web.

Comparte en tus redes
0
0
0

Contáctanos en Bogotá

Recibe toda la información necesaria acerca de nuestros eventos, cursos y viajes culturales.

Contáctanos

X
Escríbenos y resuelve todas tus dudas sobre nuestros viajes y programas culturales. También son bienvenidas tus sugerencias y propuestas para nuevos cursos, conferencias o talleres.

Videoblog

Bienvenidos a nuestro Videoblog y Podcast. En este espacio Juliana Hurtado narrará las historias de aquellos lugares con historia alrededor del mundo. Acompáñenos por los fascinantes caminos que recorre el viajero cultural.

Acompáñanos en este episodio a conocer el desarrollo y simbolismo de las catedrales en la Edad Media, como parte del núcleo de las nuevas ciudades que se estaban formando, convirtiéndose en epicentros de la vida urbana cotidiana de sus habitantes.
Existe la lista de las maravillas del mundo antiguo, la lista de las maravillas del mundo moderno, y existe mi lista de lugares que hay que ver antes de morir.
La ciudad de Estambul, por su característica de ser el centro del Mundo Antiguo, ha sido siempre un centro de atracción para los viajeros a lo largo de los siglos y sigue siéndolo hoy en día ya que es una ciudad donde convergen las civilizaciones de Oriente y Occidente.
En este episodio daremos un recorrido por algunos de los lugares más sagrados para las principales religiones del mundo, donde sus creyentes pueden congregarse y experimentar la espiritualidad.
Promociones Paideia

¿Deseas recibir información?

Suscríbete a nuestro boletín y te enviaremos por correo electrónico toda la información necesaria acerca de nuestros viajes, agenda cultural y últimos eventos.

Contáctanos por Whatsapp