02.10.2020

Bulgaria, un país por descubrir

Bulgaria, un país por descubrir

Acompáñanos en este episodio a descubrir Bulgaria, un hermoso país en el cual han coexistido civilizaciones que tienen un indiscutible lugar en el desarrollo europeo y mundial.



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Transcripción de Vídeo - Bulgaria, un país por descubrir

Por las tierras de los búlgaros han coexistido civilizaciones que tienen su indiscutible lugar en el desarrollo europeo y mundial. El patrimonio cultural e histórico que se remonta a los tiempos más remotos de la Antigüedad se encuentran en plena armonía con la hermosa naturaleza. El país tiene una situación geográfica de encrucijada entre los pueblos y las civilizaciones de la región del Mediterráneo, del Próximo y del Medio Oriente, de Europa central y oriental que mantuvieron intensos contactos desde épocas distintas.

Desafortunadamente las vicisitudes de la Historia pusieron a este país en las “periferias de Europa”. Sobre todo, por las dos guerras mundiales del siglo XX y durante la subsecuente Guerra Fría en la cual estuvo bajo el bloque soviético.

El regreso de Bulgaria a la familia de los países democráticos a fines del siglo XX brindó la oportunidad para que los viajeros de Europa y del mundo entero descubrieran de nuevo Bulgaria, el país más antiguo de Europa. Vamos a verlo.

Comencemos con la historia

En el territorio que hoy es Bulgaria encontramos rastros muy antiguos de seres humanos. Se encuentran rastros desde la época del Paleolítico. Los arqueólogos han descubierto huellas del hombre de hace un 1.5 millones de años aproximadamente. Estos restos se han identificado en la cueva de Devetashka o en la cueva Magura. La investigación de túmulos (túmulo de pueblo de Capitán Dimitíevo – Péshtera) testimonian huellas de una sociedad más próspera y productora en el Neolítico. Los monumentos megalíticos conservados como si fuera por un milagro, son otra prueba muy significativa del pasado milenario de las tierras búlgaras donde se pueden encontrar fenómenos culturales como los misteriosos nichos rupestres, dólmenes, crómlech entre otros impresionantes vestigios de la antigua cultura de los tracios.

¿Pero quiénes eran los tracios? La primera referencia escrita que tenemos proviene de Heródoto en la Ilíada en donde se mencionan a los tracios como aliados de los troyanos. Heródoto también consideraba a los tracios el pueblo más numeroso del mundo conocido después de los indios. Sin embargo, los tracios nunca unificaron sus numerosísimas tribus dispersas por todos los Balcanes y Asia menor a las que les daban un nombre diferente, lo que hace muy complicado su rastreo. Los tracios crearon magníficos monumentos de arte y mantuvieron estrechos contactos con la civilización griega y las culturas de Asia Menor. Entre las obras más famosas de la cultura tracia de la época de su máximo auge entre los siglos IV y III a. C, están el tesoro de Panaguiúrishte, la necrópolis de Kazanlak, Starosel, Alexándrovo y Sborianovo así como centenares de túmulos con tumbas, ciudades rupestres y los templos de Perperikón y Tatul. Del Partenón sagrado de los tracios, a través de la Antigua Grecia y el imperio Romano, la humanidad ha heredado símbolos sacrales como los dioses Dionisio, Ares y personajes de la cultura y la sabiduría como Orfeo.

Los tracios se fueron diluyendo a raíz de la llegada de pueblos migratorios, pero sobre todo por la llegada del gran imperio romano iniciando un proceso de urbanización y algunas ciudades se convirtieron en centros de la civilización romana de los Balcanes: Filipopolis (Plovdiv), Augusta Trajana (actual Stara Zagora), Sérdica (actual Sofía), entre muchas otras. Tracia, Macedonia y Misia fueron una de las provincias romanas más florecientes que atraían a colonos del Próximo Oriente, así como a veteranos romanos. Todo esto contribuyó a la romanización de la sociedad. Veremos cómo los tracios nos acompañarán en todo nuestro viaje.

Después de la división del imperio Romano en 395, las tierras búlgaras entran a formar parte del Imperio romano de Oriente, lo que conoceríamos con Bizancio.

En el siglo VI irrumpe en los Balcanes la gran migración de los eslavos del sur asentándose también en este territorio. Y también llegaron los búlgaros o protobúlgaros, un pueblo cuyos orígenes algunos dicen que son túrquicos, otros altaicos y ugrofinos y otros elementos étnicos hay que rastrearse en Asia Central. A raíz de movimientos migratorios, llegan a Europa Oriental formando la Gran Bulgaria, desde donde después se dispersaron en varias ramas y una de ellas se estableció en las tierras que hoy conocemos como Bulgaria, dándole nombre a la región y después de muchas luchas con el imperio bizantino, gana un reconocimiento y hegemonía único para la época. Fundando en 681 el Primer Imperio Búlgaro. La historia más conocida de Bulgaria se cuenta a partir de esta fecha.

Aunque la autonomía del estado se vio en futuros siglos interrumpida, aun así, el pueblo búlgaro ha permanecido en la región desde la fundación del primer imperio en el siglo VII hasta hoy. Es por eso por lo que se considera que Bulgaria es el país europeo que más tiempo ha existido bajo el mismo nombre.

Como consecuencia de la vecindad con el imperio bizantino, los búlgaros adoptaron el cristianismo ortodoxo. La religión fue determinante para el desarrollo del estado y para la cohesión con los eslavos con quienes se terminarían fusionando creando un entrelazamiento único de culturas y tradiciones. Posteriormente Bulgaria se volvería étnicamente más diversa debido a los movimientos migratorios originados por el dominio del imperio otomano y luego de Turquía. Hoy los búlgaros constituyen el 85% de la población, frente a un 8% de turcos y un 5% de gitanos.

A finales del siglo IX los monjes Cirilo y Metodio fueron enviados a Bulgaria como misioneros y para facilitar la traducción y evangelización en la lengua búlgara o eslavo antiguo, inventaron un nuevo alfabeto, el glagolítico que sus discípulos adaptarían creando el alfabeto cirílico. Esta herencia cultural búlgara a menudo se desconoce y este alfabeto es usado hoy en día por Rusia, Ucrania, Serbia, Montenegro, entre otros.

En 1396 Bulgaria fue invadida y convertida en provincia por el Imperio Otomano, perdiendo su autonomía que no recuperaría hasta 5 siglos más tarde.

Los aires nacionalistas que trajo siglo XVIII incitaron en Bulgaria un levantamiento que fue reprimido por el imperio otomano lo que condujo a que Rusia le declarara la guerra al imperio saldándose con la derrota otomana y con el acuerdo de San Stefano en el cual se le concedí a Bulgaria la independencia en un territorio que abarcaba casi la mitad de la península balcánica.

Pero a las potencias europeas no les gustó mucho esta expansión búlgara respaldada por los rusos así que el mapa de los Balcanes fue trazado de nuevo en 1878 en el Congreso de Berlín. Bulgaria perdería en este congreso dos tercios del territorio ganado en San Stefano y su independencia, aunque con más autonomía seguiría bajo el imperio otomano.

Por supuesto los Búlgaros insatisfechos y con afanes expansionistas no se conformaron y participaron en las dos guerras de los Balcanes de principios de siglo XX. En 1912 se alió con Montenegro, Grecia y Serbia para expulsar al imperio otomano. Pero la disputa entre los ganadores por los territorios ganados desencadenó una segunda guerra regional y Bulgaria perdió. Este deseo de recuperar los territorios que había ganado un año antes la volcó a participar en las dos Guerras Mundiales aliada con Alemania. Nuevamente escogió mal a sus aliados y nuevamente perdió.

En 1946, tras la guerra pasó de la monarquía a convertirse en una república y en 1955 suscribiría el pacto de Varsovia bajo la esfera soviética. El comunismo ejerció un férreo control sobre las religiones, las minorías y la oposición. Pero con la caída de la Unión Soviética se celebraron en 1990 elecciones aprobando la constitución y la república parlamentaria.

Entonces Bulgaria vuelca sus miras hacia Europa logrando el ingreso en 2007 la Unión Europea introduciendo en ella el alfabeto cirílico, pero no hace parte ni de la zona euro ni de la zona shengen todavía, lo que se prevé para 2022. Y estar en el club europeo le ha proporcionado beneficios, los búlgaros son la población que menos europeos se sienten y afronta grandes retos en cuanto a inclución de minorías, inmigración y corrupción gubernamental. Su PIB es el más bajo de los países de la Unión Europea pero comparado con los otros países de los Balcanes no están tan mal.

Pero hay algo en lo que Bulgaria es un país realmente rico: su naturaleza y el valor de su patrimonio Histórico. ¡Comencemos entonces nuestro recorrido por Bulgaria!

Sofía, la capital del país suele ser el inicio y el final de los viajes. Con una población de 1.200.000 habitantes y una historia de más de 2000 años cautiva. La catedral de Sofía dedicada a Alexander Nevski no sólo es la iglesia más grande de Bulgaria sino una de las mayores catedrales ortodoxas del mundo. Es todo menos sobria. Nos deja atónitos con sus cúpulas doradas, sus mosaicos, sus mármoles italianos de varios colores, ónice brasileño y alabastro. Fue construida a finales del siglo XIX para conmemorar y rendir homenaje a los rusos caídos en batalla en la guerra contra los otomanos para la liberación del país y nos recuerda los lazos entre Rusia y Bulgaria.

La joya de la corona de Sofía es la iglesia de Bayona. Los amantes del arte considerarían que sólo por ella valdría la pena visitar esta ciudad. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta iglesia ortodoxa medieval del siglo XI es famosa por sus frescos que sin duda constituyen el ejemplo más completo de arte medieval de Europa Oriental.

Ya estando en el distrito de Bayona, entramos en el Museo Nacional de Historia. Un lugar para ver los magníficos tesoros tracios, ánforas griegas e íconos búlgaros, entre casi 22 mil objetos. También es una muy buena oportunidad visitar la que fuera la residencia del dictador y último líder comunista de Bulgaria Todor Zhivkov.

Si te gustan los museos tanto como a nosotros recomendamos el museo arqueológico en el que te darás cuenta por qué este país es rico en arqueología y con huellas de muchas civilizaciones, ubicado en el edificio de la antigua Gran Mezquita de Sofía del siglo XV y el museo regional de historia ubicado en los antiguos baños romanos.

Dando un paseo por las calles de Sofía, nos encontramos la plaza de la independencia, el centro de poder comunista con la Asamblea Nacional de Bulgaria que era la antigua sede del partido comunista, El palacio del consejo de ministros y el palacio presidencial. Y muy cerca el antiguo palacio real que hoy es la Galería Nacional.

El Museo de Arte Socialista es toda una curiosidad en Sofía. Sus jardines son una especie de cementerio de las estatuas que quitaron cuando cayó el régimen, encontramos a Lenin, e incluso al Che Guevara entre otros. En el interior encontramos pinturas que van del período de 1944 a 1989, con cuadros de tema político. Pero como diría el primer ministro búlgaro Boiko Borizov: Una política que no respeta su pasado y sus símbolos no tiene futuro.

A tres horas aproximadamente de Sofía, encontramos el Monasterio de Rila, enmarcado en el gran parque nacional de Rila, un espectacular enclave montañoso con generosos lagos. El monasterio situado a 1000 metros de altitud es el mayor monasterio de Bulgaria y todo un símbolo del país ya que fue aquí, en este lugar, donde se conservaron la religión y tradiciones búlgaras. Construido en el siglo X, durante la Edad de Oro de Bulgaria y es en honor del santo favorito de los búlgaros: San Juan de Rila. Este monasterio tiene una decoración particular y en su centro tenemos la Iglesia de la Natividad de la Virgen María con cinco cúpulas, tres altares y dos capillas laterales y vemos en las paredes con vivos colores numerosos pasajes bíblicos. Cuenta la leyenda que San Juan de Rila abandonó su vida de pastor para servir como monje y luego retirarse a meditar y vivir en soledad en una cueva. Desde el monasterio se puede realizar el camino hacia la cueva a unos 3 kilómetros de distancia.

Veliko Tarnovo es una de esas hermosas ciudades europeas que permanecen desconocidas para la mayoría de las personas. Es considerada en el centro cultural del norte de Bulgaria y es la capital de la Bulgaria Medieval. Fue fundada por los tracios, y fue capital del segundo imperio búlgaro entre los siglos XII y XIV y fue aquí donde se proclamó la independencia de Bulgaria frente al Imperio Otomano. Veliko Tarnovo se encuentra a los pies de la fortaleza medieval de Tsarevets y desde aquí se ostentaba el poder del imperio. Dentro del complejo de Tsarevets encontramos una bella iglesia. Dentro de las murallas se han encontrado edificios residenciales, iglesias y monasterios. No hay que perderse el barrio Asenova, a los pies de la colina famoso por sus iglesias bizantinas.

Otra joya búlgara desconocida es la ciudad de Plovdiv, capital europea de la cultura en 2019 es la segunda ciudad más grande de Bulgaria y la ciudad más antigua de Europa pues fue un asentamiento neolítico cuatro mil años antes de cristo. Por Plovdiv también pasaron los tracios, romanos, bizantinos y otomanos y paseando por la ciudad podremos encontrar las huellas de todos ellos. Hay que perderse en las calles del casco antiguo y empezar a descubrir los restos arqueológicos, iglesias antiguas, viejos mercados y un teatro romano.

Una de nuestras ciudades favoritas en Bulgaria es Nessebar, situada a orillas del Mar Negro. Su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad y se cree que tiene origen tracio por hallazgos arqueológicos muy antiguos. La conquista romana la situó como un enclave comercial importante y bastión del posterior imperio Bizantino. Encontramos algunas murallas, iglesias bizantinas, entre ellas la Iglesia de Santa Sofía, el museo arqueológico y es un lugar maravilloso para relajarse caminando el casco antiguo y bañándose a orillas de sus costas.

Para alejarnos de las guías turísticas convencionales nos trasladamos al pueblo de Melnik, conocido como la Capadocia Búlgara. Un pueblo encantador, tranquilo, y fundado por la tribu tracia Medi, de donde es oriundo el célebre gladiador rebelde Espartaco. Sus calles y casas hacen alusión al renacimiento búlgaro. Un pueblo antaño floreciente, famoso por su excelente vino y acostumbrada a comerciar con Viena, Génoba o Budapest. Las pirámides de Melnik son uno de sus principales atractivos.

Kanzalak es conocida por ser la ciudad de las rosas. Se calcula que el 70% de la producción de aceite de rosa del mundo proviene de esta zona. El valle de las rosas es uno de los grandes atractivos a visitar, pero el monumento más importante de Kanzalak es la Tumba Tracia. Un impresionante mausoleo datado del siglo III a. C cuando esta región era el epicentro de la cultura tracia con un espectacular arte y arquitectura catalogada como Patrimonio de la Humanidad. En el interior de la tumba vemos impresionantes frescos helenísticos como ejemplo de la maravilla de arte griego de la época. Existen túmulos y tumbas tracias por toda la región que también pueden ser visitadas. Otra tumba tracia espectacular la encontramos en Sveshtari del siglo III a. C con una decoración interna impresionante en la que destacan las figuras femeninas, unas cariátides esculpidas en altorrelieve.

Continuamos a la ciudad que tienen un nombre impronunciable. Porque si algo caracteriza los nombres de los Balcanes es la falta de vocales. Koprivshitsa, una de las ciudades más bonitas e imprescindibles de Bulgaria. Lo más peculiar de esta ciudad son sus casas de madera con vivos colores. Estas casas datan del período de lo que se llama el Renacimiento Búlgaro, que es un movimiento de intelectuales búlgaros que predicaron el sueño de la separación de estado e iglesia y que culminó con el levantamiento de 1876 y la siguiente guerra entre Rusia y el Imperio Otomano. La derrota otomana en esta guerra fue inicio de la independencia Búlgara, como les comenté al inicio del video en la sección histórica. En el museo del Renacimiento Búlgaro, que es un conjunto de varias casas, encontramos la imprenta en donde se imprimieron los panfletos de la sublevación, así como la primera constitución de Bulgaria que fue proclamada en Veliko Tarnovo.

Bulgaria nos sigue reservando muchos secretos. Como Shumen y su monumento a los 1.300 años del estado búlgaro. Un monumento con la principal característica arquitectónica socialista: inmenso y dedicado a los fundadores del estado. En Shumen también podemos ver la fortaleza, un yacimiento arqueológico ocupado desde la Edad de hierro, luego por los tracios, fue fortaleza romana y bizantina y los otomanos la destruyeron en 1944; y el monumental Jinete de Madara. Un bajorrelieve monumental tallado a 23 metros de altura en la roca en la época del kan búlgaro Térvel que en 717 derrotó al ejército árabe que había sitiado Constantinopla. Es Patrimonio de la Unesco.

Y esto es sólo un abrebocas de las grandes riquezas que ofrece Bulgaria para los viajeros. Un país donde encontramos arqueología antigua, huellas y tesoros tracios, herencia griega, romana, otomana, fortalezas medievales, cuevas, paisajes naturales, bellas ciudades, todo para sorprendernos de lo desconocido que es este país.

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