Mary Shelley y la ficción científica

Mary Shelley (1797-1851) fue hija de William Godwin y Mary Wollstonecraft, una pareja poco convencional que luchó por ideales heredados del Romanticismo francés.

 

De hecho, la madre de Mary fue la autora de Vindication of Women Rights. Pero esta impetuosa mujer moriría diez días después del nacimiento de su hija, por lo cual William Godwin contraería matrimonio más tarde con una viuda madre de dos hijos. La joven Mary nunca congeniaría con su madrastra, así que su refugio fueron las lecturas. Ya a sus diecisiete años, abandonaría la casa paterna para fugarse con su amante el poeta Percy Shelley quien, pese a que estaba casado, le correspondería con un amor que duraría toda la vida. Mary siempre tuvo un espíritu curioso, inquieto y ávido de conocimientos. Desde pequeña fue una lectora voraz y al hacerse mayor consiguió frecuentar los círculos literarios que se celebraban en casa de su padre y por ello estuvo al tanto de los avances científicos de la época tales como los experimentos con electricidad. En un verano de 1816, Mary y Percy Shelley realizaron un viaje a Suiza, donde se les unió Lord Byron. Atrincherados en la villa Diodati y a merced de una tormenta, se entretuvieron leyendo historias de espantos. Allí, Byron propuso a la pareja un desafío: que cada uno escribiera su propia historia de fantasmas. Después de mucho pensar, Mary Shelley recordó una espantosa pesadilla que la había asustado en alguna ocasión. Empezó a escribir un relato con el que esperaba aterrorizar a los lectores. La historia de Víctor Frankenstein y el monstruo surgió a partir de allí. Frankenstein, el moderno Prometeo se publicó en 1818, y demuestra el interés de la autora por los experimentos de Volta, Galvani, Darwin, las tragedias griegas y las historias de fantasmas. Es una historia en que la obsesión del hombre por dominarlo todo, le lleva a caminos oscuros e insospechados. ¿Hasta dónde nos lleva nuestra sed de conocimiento? ¿Trataremos incluso de vencer a la Muerte? Mary Shelley publicó también Mathilda (1819), El último hombre (1826), Lodore (1835), entre otros. Frankenstein ha sido adaptado al cine y la televisión muchas veces y es de los personajes inolvidables de la Literatura Universal.

 


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